HACIENDO MEMORIA EN EL PRESENTE

“Cuando está de veras viva, la memoria no contempla la historia, sino que invita a hacerla, más que en los museos, donde la pobre se aburre, la memoria está en el aire que respiramos” Eduardo Galeano.
A diario cientos de cordobeses transitan distraídos por el Pasaje Santa Catalina. Ese de suelos empedrados donde al levantar la vista se pueden ver fotos de rostros, esos rostros desaparecidos pero que siguen presentes en la memoria. Si se gira hacia la izquierda, yendo hacia la Plaza San Martín, las huellas digitales escritas con los nombres de esos rostros son un sello de lo que no se debe olvidar.
No olvidar y construir, esa es la cuestión. El Archivo de la Memoria vive allí, en lo que fuera el D2 o Departamento de Informaciones de la Policía de la Provincia de Córdoba. Y está ahí para preservar, sistematizar y difundir los archivos de la represión.
El Archivo nació con la Ley de la Memoria 9286, y junto con él también surgió la comisión de la memoria, su órgano político. Pero no sólo cumple la función de archivo, sino que también se convirtió junto a La Perla y La Ribera en un espacio de memoria.

RECORRIDO LIBRE
Una vez flanqueada la puerta del Archivo, un laberinto de tristes muros se impone al visitante. No existe un camino delimitado. Tampoco visitas guiadas. El recorrido es libre. Se busca que cada quien transite y conozca de acuerdo a su voluntad. “Llevó muchos meses de debate respecto a cómo señalizar, y si tener un discurso más cerrado o permitir dar lugar a muchas voces. Nosotros queremos respetar el testimonio de la gente y eso llevó mucho tiempo, de leer, de recuperar, de escuchar a las personas que volvían a entrar a este lugar. Que estén los testimonios en las paredes no es una cosa casual, sino una cosa muy pensada”, explica Laura Villa del Área de Comunicación.
El lugar está compuesto por diversas salas y patios. Muros derruidos donde se pueden observar las señales de esos que ahora no están. En medio de tanta tristeza, una biblioteca pintada con toda alegría. Un lugar vivo en el que la memoria se construye a través de libros y revistas. Aquellos que estuvieron prohibidos. “En la Biblioteca de Libros Prohibidos se trabaja el atravesamiento del terrorismo de Estado en la cultura y en la escuela. La biblioteca tiene una diversidad de producciones que fueron o censuradas por el estado terrorista, ya sea lo que ellos llamaban los libros rojos, de filosofía política, hasta literatura infantil”, cuenta Natalia Magrín del Área de Educación.
Cerca de la Biblioteca, otra de las secciones que llama la atención es la sala Vidas para ser contadas, que es “donde se reconstruye las historias de vida, y se trabajan las nociones de proceso de trasmisión de memoria, de subjetivación, de construir este número que es el de 30 mil y poder pensar a los hombres y mujeres desaparecidos desde su vida cotidiana”.
Finalmente, está la sala de escraches, entre las muestras fijas. Luego hay otras con videos, con fotos o intervenciones artísticas que van rotando.
En el medio, un laberinto de sensaciones, de voces, que no fueron escuchadas, pero que hoy pueden reconstruirse.
CHUPINAS DE COLECCIÓN
“Nosotros los alumnos del IPEM…que en este día nos isimos la chupina y sin saber nos metimos para ver de que se trataba y esperabamos no estudiar y aprendimos más de lo que pensabamos”, así rezaba una de las tantas notas en el libro de visitas del archivo. Y de allí nació “Chupinas de Colección”, una serie de cuadernillos para abordar el 24 de marzo en las escuelas.
Esta fue una propuesta que se sumó a las visitas que realizan cada semana los escolares. Desde el jardín hasta el secundario, los colegios pueden solicitarlas y se hacen en formato de taller.
“Pensamos una pedagogía de la memoria. Los talleres se comienzan desde el pasaje Santa Catalina donde se contextualiza, se historiza lo que fue este lugar, donde se piensa el centro clandestino en el medio del centro. Una vez adentro del sitio, se trabaja sobre las marcas de memoria que hay en este lugar, los sentidos que reconstruimos sobre esas marcas, lo que hicimos, como las resignificamos, y las que producimos nosotros los trabajadores, los sobrevivientes, familiares”, explica Natalia. La visita continúa en la biblioteca y luego se hace un taller en la sala Vidas para ser contadas. “Eso permite que la mayoría de los pibes que vienen acá puedan identificarse con algún aspecto de la vida cotidiana, desde el colectivo que se tomaba un compañero desaparecido para ir a la escuela todos los días, que quizás es el mismo recorrido que hace hoy un pibe, hasta el club donde jugaba al básquet. Estas cuestiones nos permiten destotalizar el discurso genocida”.

Lo que se busca es ver la tensión entre pasado y presente, como relata Natalia, para “trabajar sobre las continuidades y rupturas de la práctica represiva. En ese sentido pensar en las construcciones del otro que todavía se elaboran desde los medios, desde el poder, sobre lo que es ser un joven, sobre determinadas construcciones que se van poniendo en juego en el espacio público y que todavía persisten”.

Es una experiencia muy positiva, ya que los chicos se interesan, preguntan, e incluso regresan con sus padres, amigos o novias. Una certeza de que el mito del desinterés juvenil es solo eso: un mito.

Así se conjugan archivos, documentos, signos de un tiempo que no debe olvidarse. Un sitio para mantener la memoria viva, en el aire.

PARA VISITARLO

El Archivo está abierto de martes a viernes de 10 A 18hs. La entrada es libre y gratuita. En el caso de visitas escolares deben fijar con anterioridad el día.
Se encuentra en: Pje. Santa Catalina 66. Tel. 4342449. www.apm.og.ar  mail: archivodelamemoria@gmail.com

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Bam Bam Miranda: que no se caye nunca el eco de los bombos

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COLOR URBANO

Desde hace un tiempo Córdoba amanece pintada. Donde había paredes rotas hoy se ven letras de colores y figuras geométricas. Una forma de expresarse que llegó para quedarse.

El graffiti nació en Nueva York como parte de la cultura marginal. Como un modo de comunicar, de protestar contra lo establecido. Sin embargo, la evolución del mismo como arte lo sacó de esa imagen. Hoy, museos como el MOMA en la misma Nueva York tienen espacios destinados a los artistas callejeros.

Las grandes ciudades del mundo se ven pintadas día a día. París, Berlín, Barcelona son algunos de los referentes. En Córdoba este arte viene creciendo en los últimos años. Ligado al mundo del diseño, el skate y el hip hop, parece no tener límites. Matices habló con Elián uno de los precursores en la ciudad que viene usando aerosoles desde el 2004.

LETRAS EN CASEROS

Domingo por la tarde. Caseros casi Belgrano. Recuerdos viejos de una pared. Elián y sus compañeros de equipo le dan una nueva vida. Fondo negro, letras en colores y sobretodo mucha pasión. Latas, aerosoles y rodillos. Música y la tranquilidad del centro dominguero.

En este contexto Elian cuenta de sus inicios. “Yo empecé en el 2004 porque siempre tuve contacto con todo lo que pasaba en la calle. De más chiquito me gustaba mucho el skate que es un deporte super urbano, y conocí un chico que era de Chile y lo vi rayando una pared y me volvió loco. Me pareció algo muy libre, muy gestual. Quería probar eso y empecé a dibujar mucho y después pasé a la pared”.

Y no paró. El grupo de chicos en Córdoba aún es pequeño, pero crece a ritmo constante buscando paredes, esa página en blanco. Siempre con permiso, de los dueños o de la ciudad. Chicos venidos del diseño en general, son una comunidad con un mismo fin: expresarse.

PINTAR LA CALLE

En sus orígenes el graffiti estaba ligado a bandas o tribus urbanas. Se daban batallas entre grupos. Sin embargo, en Córdoba todo parece ocurrir entre grupos de amigos.

“Lo que se busca transmitir es bastante personal. La calle es un soporte muy contestatario. Yo disfruto mucho de que sea algo que lo vea todo el mundo. Una pared toda degradada genera un malestar. Por ahí una pared pintada con colores da una vida. Se busca generar un paisaje más lindo en la ciudad.”, cuenta Elián.

Esta comunidad está compuesta por jóvenes en general. Los más chicos se inician con los tags, las firmas hechas con marcadores que dejan su identidad por toda la ciudad. También por una cuestión de costos. Pintar es un arte caro.

Cada uno tiene su estilo, su identidad. Para Elián las letras lo son todo: “Tengo mucha preferencia por el trabajo tipográfico. El abecedario es muy atractivo para desarrollar como elemento gráfico. Como composición gráfica me parece bueno para trabajarlo. Siempre me gustó mucho el 3d el punto de fuga, la sombra”.

DE LA CALLE A LA GALERÍA

El graffiti actual está ligado al diseño y la publicidad. Sin embargo, esto no es visto como algo malo por Elián a quien le interesa por sobretodo que los jóvenes tengan un espacio donde expresarse.

Lo que nació como un arte callejero está llegando a galerías en todo el mundo. Y eso es lo que persigue Elián en Córdoba. Que los artistas puedan pintar y mostrarse. “Doy mi alma porque crezca esto en Córdoba. Para mi es un compromiso absoluto lo siento muy adentro. Desde que pinto en la calle siento una misión. Trato de sumar a gente porque me parece super sano. En épocas de tantos medios de comunicación y tan poca comunicación. Todos se comunican pero nadie dice nada. Está bueno algo auténtico y genuino como esto”, cuenta feliz y concluye: “Muchos se juntan a tomar una coca, y nosotros a pintar” y así siguen toda la tarde del domingo.

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Títeres campesinos

Desde hace ya cuatro años se desarrolla en el Norte Cordobés el Festival Itinerante del Niño Campesino, una propuesta innovadora que busca acercar la magia y la fantasía a los niños del campo.

Mara Ferreyra es titiritera de alma y corazón. Dirige hace diez años el Grupo Manos a la Obra y hace 4 el Festival. Con sus ojos iluminados de alegría y magia nos cuenta como vive año a año esta caravana que acerca los muñecos a los parajes más olvidados.

“Con Manos a la Obra armamos un plan de trabajo para abarcar la mayor zona posible en los ámbitos donde no llega el teatro de títeres. Entonces partimos desde nuestro lugar de origen, Argüello y fuimos hacia el interior. Y nos dimos cuenta de que había gente que nunca había visto títeres. Entonces el desafío fue ir a las escuelas rurales. Y cuando llegamos a esas escuelas fue magia pura. Entonces se nos ocurrió organizar un festival internacional de títeres para escuelas rurales”, así nació todo.

La zona elegida fue el norte cordobés empezando por Cerro Colorado y terminando en Deán Funes. Pero más tarde las localidades se fueron sumando. “Elegimos que las sedes sean los pueblos más chiquititos. Los grupos se reparten todos los días en las sedes alrededor. Hay localidades como La Maza que no figuran ni en el mapa. Allí hay una escuela rural y se juntan más de 80 escuelas de los alrededores. La directora de la escuela junta los fondos para que los chicos puedan llegar, que es lo más complicado”, cuenta Mara.

COMPARTIENDO CULTURAS
En el Festival participan nueve grupos de todo el país y también de Latinoamérica. Tiene un formato itinerante y apunta a que todos tengan acceso a los títeres y al arte. Son 15 días en que conviven grupos de todos lados con la gente de los pueblos. “Todos los grupos están juntos todo el festival, eso provoca una relación de convivencia muy fuerte, no sólo entre los colegas, sino con los habitantes del pueblo.”

En el Festival no sólo se ponen en escena las obras, sino que también se brindan talleres. “Como objetivo principal, lo que más me ha movilizado estos años es lograr que se instale el proyecto Campesino en estos lugares como una actividad que sientan como propia, que no sea como un escenario en el cual después la caravana sigue y me quedo mirando. Sino que seguimos trabajando con las escuelas con talleres de perfeccionamiento”, explica Mara.

Este año ya se empezó con un taller de sombras para los chicos de secundario y fue todo un éxito. También se dan talleres de construcción de títeres y otros con el fin de que los chicos no sólo vean sino que aprendan a hacer y encuentren otra opción, otros caminos, otras magias. “Siento que el Festival contribuye en mostrarle a ellos que todo no se termina en el campo. Son niños que tienen que picar ladrillos, niños algunos que la pasan mal, que de muy chicos tienen que trabajar. Siempre les digo ´¿saben que de esto se puede vivir también? ¿Se imaginan armando funciones de títeres y llevándolas por el mundo?´. Y preguntan si se puede. Y si se puede. También es la responsabilidad de que sigan soñando. Y que hay un mundo de fantasía que se mezcla con la crudeza del frío, del trabajo de campo”, concluye la titiritera.

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Cooperatisvismo y el Banco Central

Exponiendo sus ideas Edgardo Form, Confederación Cooperativa de la República Argentina, explicó algunas aristas del proyecto en la presentación del Partido Solidario en Córdoba. Aquí una síntesis.

“Existe una profunda fisura que a traviesa la sociedad argentina que tiene que ver con las visiones del país que tienen unos y otros. A 200 años de Nación no tenemos un único proyecto de país. Esa falta de proyecto común está haciendo eclosión, se refleja en las disputas a nivel parlamentario que da lugar a una parálisis que pone en riesgo la gobernabilidad de la Argentina.

En ese marco la voz de los cooperativistas expresa un conjunto de propuestas no solo para afrontar las crisis sino para pensar un modelo de país. Siempre entendimos que el mercado interno es la base de sustentación de un proyecto de país que permita desarrollar todas sus potencialidades.

Hace falta financiamiento, hace falta un marco regulatorio y políticas públicas.

Una de nuestras propuestas es el proyecto de ley de crédito productivo o ley de entidades financieras. Esta sería una herramienta muy importante para ese nuevo modelo de país.

La ley actual nació en uno de los peores momentos de la historia. Con la idea del Estado mínimo y el mercado absoluto.

En el caso del sistema financiero la filosofía de la ley actual está puesta en función del interés de los banqueros, no del interés de la sociedad. Con la posibilidad de hacer negocios sin limitaciones. Han permitido que por ejemplo en el 2009 el sistema financiero ganara más de 8000 millones de pesos, año influido por la crisis internacional que tuvo su influencia amortiguada en nuestro país, producto de políticas anticíclicas que tomó el Estado nacional, es decir se ha demostrado que la participación del Estado es indispensable.

El sistema financiero local tiene el más bajo índice de prestamos en relación con el PBI. En todo América Latina.

La nueva ley que proponemos busca que el crédito apunte a las PYMES, que es el sector que más puestos de trabajo genera, y el que aporta bienes y servicios para alimentar al mercado interno.

El proyecto va a requerir debates y construcción de consensos y atravesar toda serie de obstáculos. Proponemos un cambio de filosofía de la ley que debe estar concebida como un servicio público, no puede haber desarrollo pleno de la actividad económica si no se tiene financiamiento. El concepto de servicio es estar donde  hace falta en el momento oportuno.

Debe ser prestado para cubrir necesidades de interés general, debe partir de las necesidades de los usuarios y no de las entidades financieras. Debe promover el servicio universal a los servicios financieros: la bancarización. Promover el crédito principalmente a las micro y PYMES, preservar la estabilidad del sistema. Estimulamos las formas cooperativas. Se establecen mecanismos de regulación, se contemplan reformas en la carta orgánica del BCRA, se acota el marco de discrecionalidad del BCRA, se crea el defensor de usuarios del sistema financiero.”

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El desmonte: un mal latinoamericano

Esta nota fue publicada en Comercio y Justica, diario de la Ciudad de Córdoba. Aporta cifras más que interesantes para entender el peligro del desmonte.

Aquí parte de la nota:

En América Latina no se detiene el desmonte

Pese a los importantes avances ambientales producidos los últimos 15 años, a través de los cuales por lo menos se retrajeron procesos muy nocivos –como la utilización de sustancias que agotan la capa de ozono-,  América Latina aún muestra una de las peores caras del progreso: la continua disminución de las superficies boscosas y el aumento sostenido de las emisiones de dióxido de carbono. Estas situaciones están frenando el cumplimiento de las metas regionales impuestas. En ese marco, la provincia de Córdoba mostró en los últimos años una de las tasas de desmonte más altas del mundo.

De acuerdo con el último informe de Naciones Unidas, que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) difundió ayer, la región mostró importantes avances ambientales entre 1990 y 2005: la superficie total de áreas protegidas creció 120%, el consumo de sustancias que agotan la capa de ozono disminuyó 85%, se expandió levemente la cobertura de los servicios de agua potable (10%) y de saneamiento (17%), aunque en esta última cuestión se relevaron grandes diferencias por área geográfica y niveles de ingreso en cada país.

Los interrogantes sobre el estado del ambiente surgen muchas veces por la imposibilidad de relevamientos confiables que permitan conocer la situación de los distintos países de la región. En ese sentido, el informe de la ONU advirtió que “se carece de estadísticas precisas y comparables para concluir una tendencia en otros indicadores respecto de las poblaciones de peces que están dentro de los límites biológicos seguros, los recursos hídricos utilizados y las especies en peligro de extinción”.

El avance del desmonte

Según destacó el trabajo, hubo retrocesos en dos procesos muy importantes, donde la actividad económica tiene una fuerte responsabilidad: la cobertura boscosa y la emisión de dióxido de carbono. La tasa de deforestación en América Latina y el Caribe duplica el promedio mundial. Entre 1990 y 2005, la superficie cubierta por bosques en la región se redujo siete por ciento, lo cual resulta equivalente a la pérdida de 69 millones de hectáreas.

Según el informe, 86% de esta pérdida se registró al sur del continente, especialmente en el Amazonas. “Aunque algunos países, como Chile y Uruguay han incrementado su superficie forestal a través de plantaciones industriales a gran escala, éstas no pueden sustituir las funciones ecológicas y de protección de la biodiversidad”, aclaró.

Por su parte, las emisiones de dióxido de carbono debido a la quema de combustibles fósiles y la producción de cemento aumentaron en términos absolutos. Entre 1990 y 2005, crecieron cerca de 41%, aunque la relación entre éstas y el PBI descendió levemente. Pese a este incremento global, las emisiones totales y per capita regionales representan una pequeña fracción de las registradas en los países desarrollados.

Ocurre que estas cifras excluyen los envíos producidos por cambios de uso del suelo (muy común en la agricultura) y la deforestación, con lo cual se está subestimando el aporte de la región. El dato no es menor porque se calcula que a nivel mundial,  América Latina y el Caribe, que tienen economías fuertemente primarizadas, son los responsables de casi 50% de las emisiones de dióxido de carbono por cambio de uso del suelo.

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Nada nuevo bajo Disney

La princesa y el sapo

Quienes concurrimos a ver La princesa y el sapo fuimos con cierta expectativa: ver algo diferente. Nos encontramos con una clásica de Disney.

Tiana la joven camarera negra lucha por su sueño: tener su propio restaurante. En el medio un príncipe engreído y pobre del cuál se terminará enamorando. El personaje simpático y el malvado puntiagudo no faltan para completar la fórmula que durante años le dio éxito a la compañía del raton Mickey.

Sin embargo, pueden reconocerse algunas aperturas, como la inclusión de personajes negros, la idea del trabajo como vía para lograr los objetivos y el final feliz, pero no ilusorio.  Leves cambios para una fórmula que no falla.

Al contrario de las producciones de Pixar o Dreamworks, La princesa y el sapo vuelve sobre la animación tradicional, un recurso artístico que no debe dejarse de lado. Y aporta otra mirada, la de los sueños, siempre necesaria en un mundo cínico que también contagió al cine.

En definitiva,  una peli de las de antes para recordar que todavía hay sueños, aunque sólo vivan en la ficción.  Nada nuevo, no?

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Avatar y Wall-e: Un cine ecológico

El estreno de Avatar, y una seguidilla de películas que hablan sobre el cambio climático, parece hablar de una tendencia ecológica en el cine.

Wall-e, el simpático robotito de Disney fue uno de los primeros en mostrar desde la animación el caos del clima. Ya había aparecido en documentales, pero que la máquina de alegría mostrara una tierra devastada y una crítica incisiva sobre el modelo de vida consumista del capitalismo fue mucho, por lo menos para mí.

Hoy Ávatar, record de recaudación, llega con los dientes apretados. Un marine se convierte en paladín de la justicia, una justicia que por fin no se erige en la banderita con estrellas, sino que está del lado de los nativos y de una tierra devastada por la industria capitalista.

Que la industria cinematográfica se esté preocupando por estos temas, no ya desde documentales, sino desde la ficción, habla de una realidad que se nos viene encima. El último suceso fue el terremoto en Haití. Es importante tomar conciencia de una vez.

Sin embargo, la Cumbre del Cambio Climático no obtuvo resultado alguno. Será que los intereses en juego son más poderosos que la supervivencia.

El  desastre ecológico es una realidad que nos está corriendo y lleva ventaja.  Si el cine desde su industria logra un concientización real, bienvenido sea.

Sólo esperemos que no se impongan las película catástrofe, ¿no?

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Prestamista de esperanza

Muhammad Yunus,  Nobel de la Paz, vive en uno de los países más pobres del mundo, Bangladesh.  Resulta increíble pensar cómo un país en estas condiciones podría ayudar al resto del planeta. El Banco Grameen es la respuesta.

La torre y la aldea

1974 fue un año que marcó a Muhammad Yunus. Ese año Bangladesh estaba atravesando una hambruna devastadora. El ahora llamado banquero de los pobres era en ese entonces profesor de economía en la Universidad de Chittagong. Pero los manuales no explicaban el porqué, ni la solución de esa hambruna. Es por eso que  Muhammad decidió bajar de la torre y recorrer la aldea.

En una suerte de trabajo de campo se encontró con Sufia Begum. Y ese fue el inicio de Grameen. Sufia era una trabajadora del bambú. Pero para adquirir la materia prima para sus labores debía pedir dinero a un prestamista usurero. De este modo, la ganancia que obtenía por su trabajo no le alcanzaba para la reinversión. La posibilidad de crecimiento y salida de la pobreza era una utopía.

Yunus siguió explorando y armó una lista de 42 personas en la misma situación. Con tan solo 27 dólares podía ayudarlos. Decidió prestárselos y ahí comenzó todo.

Cómo funciona GramMuhammad Yunuseen

Grameen es un sistema de microcrédito sin garantía material destinado a beneficiar a los más pobres, para que puedan invertirlo en actividades que les generen las ganancias suficientes como para mejorar su calidad de vida mediante su propio esfuerzo.

Se basa en la confianza mutua, la responsabilidad, la participación, la creatividad y, fundamentalmente, la solidaridad.

En la actualidad, el Banco Grameen es el instituto financiero más grande de Bangladesh. El 94% de los prestatarios son mujeres y el reembolso de los préstamos supera el 95%.

Desde 1999 la Fundación Grameen (Aldeas) funciona en Argentina. Posee varias sucursales en Buenos Aires, Chaco, La Pampa, La Rioja, Mendoza, Misiones, Neuquén, Río Negro y Santa Fe.


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Córdoba Nativa

Córdoba no siempre fue docta. Hubo una época en la que sanavirones y comechingones, poblaban  la zona y eran dueños de una rica cultura. Con la conquista y su cuasi desaparición, los rastros originarios parecieron borrarse. Sin embargo, algunas huellas quedaron y parte de ellas contadas por Fernando Chanquía Aguirre, descendiente de nativos.

Fernando era un niño que pasaba horas escuchando historias de su abuelo. Pero no cuentos de los Hermanos Grimm, sino historias de sus antepasados, esos que estuvieron en estas tierras antes que Jerónimo Luis.

Pasaron los años y un Fernando ya abogado decidió corroborar esas historias que su abuelo atesoraba: “Mi interés fue cotejar algunas cosas contadas por mis abuelos paternos y conocer el origen de mi apellido y de mi familia aborigen. Porque como pasa siempre, conocemos la ascendencia europea pero ignoramos la otra”.

De tez blanca, casi rubio, Chanquía es mezcla, como todos, de inmigrantes, pero también posee sangre india y esta orgulloso de contarlo.

CHANQUÍA: DE ALDEA ROTA

“Mi familia paterna es oriunda del Noroeste cordobés. Mi abuelo Chanquía nació en Copacabana en 1.906 y mi abuela Aguirre en San Carlos Minas en 1.900. En ambos hay sangre aborigen.

Chanquía es un apelativo toponímico, tomado del nombre de un lugar. Antes de los españoles, los aborígenes no usaban “apellidos”. Luego de la conquista, al ser obligados a bautizarse los nombres aborígenes eran suprimidos y reemplazados; pero, hubo casos en que el nombre original del indígena pasaba a conformar el cognómen, acompañado de un nombre español; como mi tatarabuelo Santiago Chanquía. El apellido no es de origen “comechingón” sino Kichua, proveniente de la tribu Olongasta  y/o proveniente de la región del Alto Perú.

El significado de Chanquía es incierto, podría significar aldea rota/destruida en lengua Kakana. Yo me inclino por esta concepción dado que, aún hoy se usa la expresión indígena Chancuía y Chanquí para nombrar al maíz molido o quebrado en mortero.”

LA HISTORIA QUE NO SE CUENTA

“El nivel de cerramiento a la cultura aborigen es casi total. Córdoba siempre fue un reducto de españoles y semi-españoles conservadores recalcitrantes, cuyos descendientes aún hoy tratan de mantener sus privilegios. Es la ciudad del doble apellido, la doctoral.

La que  negó  toda participación aborigen de importancia en el nacimiento de la futura ciudad. En los libros de colegio nunca se dice que cuando Jerónimo vino, del otro lado del río a donde éste estableció el fuerte, ya existía una aldea Salavinón, con chákaras regadas con sistema de acequias. Que luego del asalto a la ciudad indígena de Kiski-Sacát se destruyó todo. Todo, menos las parcelas de siembra que pasaron a manos españolas. Que la Córdova de la Nueva Andaluzía se construyó sobre los escombros de la atacada aldea. Que los habitantes originarios que pudieron escapar se refugiaron en las sierras. Que otros fueron tomados prisioneros, resultando la mano de obra en albañilería para construir el Cabildo, La Catedral y todas las mansiones de los nuevos dueños. Que los Salavinones y Hénia-Kamiare eran parecidos físicamente a los españoles y, por eso, en un par de generaciones era difícil reconocer el antepasado indígena; que a su vez era celosamente ocultado para poder insertarse en la nueva sociedad blanca. Que las iglesias de Córdoba tenían dos capillas; una para asistir a misa los blancos, y otra para los indios. Aquí todo se mezcló, indígenas, negros, zambos y españoles; pero la cultura y la historia ha sido escrupulosamente conservada como española.”

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